Ilustración de Consuelo Mallo López
Extraido del Libro "Vida y Obra de Honorio Siccardi"
de Elvira Siccardi - 1994
- Al cumplirse -el 10 de septiembre- 30 años
de la desaparición física de Honorio Siccardi quiero
evocar el recuerdo de su vida, su personalidad y su obra creativa.
Compositor, pianista, pensador, escritor, pedagogo,
consagró su fecunda labor con la generosidad de un espíritu
altamente humanitario y universal.
Trataré de realizar, humildemente, el resumen
de sus estudios y de su obra creativa.
Honorio Siccardi nació en Buenos Aires el 13 de septiembre
de 1897 y murió el 10 de septiembre de 1963. Era hijo de
Juan Ángel Siccardi y Teresa Bigi, italianos del norte.
Pasó su infancia, adolescencia y juventud en
la ciudad de La Paz, partido de Lomas de Zamora, provincia de
Buenos Aires. Terminada la escuela primaria se dedicó en
primera instancia al estudio de la música. Fueron sus maestros
en la Argentina: Felipe Boero y Ernesto Drangosh en piano, Arturo
Berutti y Gilardo Gilardi en armonía; Francescone en canto.
-
- En 1918, cuando tenía 21 años, viajó
a Italia, para perfeccionar sus estudios de canto. Se inscribió
en el Superior Conservatorio Arrigo Boito de Parma. Realizada
la prueba de canto se confirma que las cuerdas vocales habían
sido forzadas y es opinión de los profesores que no continúe.
Al comunicar el resultado de la misma a su padre le consulta si
debe regresar. Este le aconseja que asista a otras clases. En
aquel tiempo el Conservatorio Arrigo Boito estaba dirigido por
Juan Francisco Malipiero, veneciano nacido en Asolo y muerto en
Treviso en 1973.
-
- Siccardi asiste entonces a las siguientes clases:
Piano, Organo, Violín, Contrapunto, Armonía, Formas
Musicales, Composición, Instrumentación, Canto Gregoriano,
Historia de la Literatura, Recitación, Mímica Acompañante.
y Maestro
Se graduó en Composición con las más
altas calificaciones: 10 puntos en las 2 pruebas finales. Sus
maestros: Malipiero en Composición, Guido Gasparini en
Historia de la Música -quien al mismo tiempo fuera director
de la Biblioteca y Fundador de la Asociación de los Musicólogos
Italianos (Siccardi fue el representante de esta Institución
en la Argentina)-, Tonelli en Literatura Dramática, se
asombraron de su enciclopedismo y el vasto conocimiento que poseía
de la literatura italiana.
En ese tiempo Casella, Malipiero, Pizzetti y Resphigi
eran considerados los padres de la música italiana. Con
tendencia moderna profundizaron en las raíces de la música
renacentista: Malipiero todo lo creado desde el Renacimiento lo
consideraba fuente de la música a la que se debía
volver por nuevos caminos. Por eso a este movimiento se lo conoce
como Neoclasicismo. Luis Dalla Picola, más joven, nacido
en 1904 avanza hacia la música más moderna, la dodecafónica
de Schoenberg, sin perder la tradición renacentista.
Este fue el marco de la escuela de Siccardi donde
las ideas de la nueva generación florecían cimentadas
y vivificadas en los pilares de los grandes maestros Monteverdi,
Corelli y Vivaldi.
El año de estudio programado por Siccardi se prolongaría
a cuatro por los reiterados pedidos del maestro Malipiero al padre
de su alumno.
-
- Honorio era de naturaleza muy afectiva y sensible,
por lo cual se puede pensar que al pasar tanto tiempo lejos de
todos los vínculos dejados en su país, su ánimo
podía haberse afectado. Pero no fue así: en Italia
tenía a sus abuelos maternos en cuya casa vivió,
y al mismo tiempo encontró en Malipiero un entrañable
cariño. Durante las vacaciones del Conservatorio acompañaba
al querido maestro a su residencia en Asolo y allí continuaba
sus estudios. Este elogia las obras de Siccardi como compositor
y lo insta a colaborar con él como colega al proponerse
la actualización de la notación de Monteverdi y,
especialmente, de la obra Orfeo y Euridice, cuyos derechos les
fueron adquiridos por la Editorial Chester de Londres.
Cuando vuelve a su país la vinculación
con sus maestros continúa a través de la correspondencia,
que sólo se interrumpirá con su muerte. En ella
se refleja el movimiento musical mundial, en particular el de
la Argentina.
Del entrañable afecto del maestro Malipiero
por Siccardi da fé un comentario realizado por la señora
de Leopoldo Hurtado, crítico musical del diario La Prensa
de Buenos Aires: el matrimonio Hurtado concurrió al Congreso
Italiano de Música, realizado en Roma en 1954. Al encontrarse
con Malipiero y decirle que Hurtado es alumno de Composición
de Siccardi, éste -con gran alegría- manifiesta:
"Entonces usted es mi nieto, porque Siccardi es mi hijo".
Era inagotable su capacidad para mantener ininterrumpidamente
la correspondencia con familiares, colegas, alumnos y amigos dejados
en el país. Aparte del valioso epistolario con Malipiero,
encontramos el de muchos otros colegas: Aaron Coplan, norteamericano;
Lorenzo Fernández, Raúl Amengual y Villalobos de
Brasil; Adela Obregón y Manuel Ponce de México;
Venetto Lavier y Charleton Spruger de la Biblioteca de Nueva York;
Sánchez Bella del Instituto de Cultura de Madrid; Guido
Gasparini de Italia; Domingo Santa Cruz de Chile, decano de la
Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Santiago de Chile.
-
- La creación de Siccardi corno compositor,
escritor o pedagogo se ve constantemente enriquecida porque en
ningún momento deja de intensificar y acrecentar sus estudios.
Su talento es reconocido desde muy joven: Melgar, Director del
Colegio Nacional de Dolores le ofrece la presidencia de la comisión
de Estética de dicha casa de estudios. A este respecto
la Casa Ricordi de Buenos Aires publica su tema "Estética";
y en el mismo año la Editorial de Música de Buenos
Aires publica su "Reseña de actividades en la República
Argentina - Volumen I".
Siccardi era ecléctico, individualista, neoclasicista
y al mismo tiempo cultor de la música autóctona.
Entre los muchos temas tratados en su libro "Interludio"
figura el de la música popular, presentando un panorama
del folclore mundial y al referirse al cíe la República
Argentina dice: "el número de creaciones de carácter
diverso que se desarrollan en nuestro país superan en mucho
al de antiguos y nuevos países de reconocida trayectoria".
Comenzó su labor de compositor en 1924. Empleó
un estilo contrapuntístico, dentro de una textura general
discordante. Predominaron en su música las obras de piano
y canto, revelando así su preferencia por las disciplinas
elegidas desde el comienzo de su aprendizaje. Puso música
a veinticinco poemas argentinos, que también tradujo al
italiano (Martínez Estrada, al recibir la edición
de un poema suyo musicalizado y traducido al italiano por Siccardi
expresó: "Su poesía me gusta más que
la mía").
Su concepto de la canción se revela en estas
palabras suyas: "...La relación entre la poesía
y la música que ahondé con Malipiero, sigue siendo
para mí motivo de atracción. Respecto de la estrecha
relación con la palabra, la frase poética debe ser
determinante, no puede estar supeditada a la música, cuya
misión es la acentuación de la primera...".
-
- Respecto a su dedicación a la docencia podemos
decir que Honorio fue Maestro de Maestros y su actividad en este
campo en nada disminuyó su espíritu creador, antes
pienso que más bien la vivificó.
En Buenos Aires impartía clases de composición tres
o cuatro días en la semana. Sus alumnos son hoy hombres
destacados en la música: Washington Castro, director de
orquesta, celista, según Arizaga, neoclasicista de naturaleza
moderada; Hilda Dianda, una de las más valorizadas respresentantes
de la actual creación, la música electroacústica,
ampliamente reconocida en el país y en los ambientes internacionales;
Manuel Juárez, compositor de música internacional
moderna, director de obras sinfónicas de cámara
y ballet, profesor de composición, que dirige con Gustavo
Molina una escuela para instrumentistas de música popular
y es defensor del folklore. Juárez dedicó a su maestro
una "Elegía" que fue presentada al teatro Colón
para ser ejecutada en 1964 pero que sólo por la intervención
de Bruno D'Astoli fue estrenada en 1969. Esta obra se repitió
en otros círculos musicales, entre ellos en la Facultad
cíe Derecho. Leopoldo Hurtado, escritor, conferenciante
-que se dedicó especialmente a la estética de la
música- estudió composición y analizó
obras con Siccardi, lo cual le permitió llegar a ser un
crítico musical idóneo y justo.
-
- Entre los años 1924 y 1933 se radicó
en el país Ernesto Ansermet, nacido en Suiza en 1883 y
fallecido en su país natal en 1969. Director de Orquesta
y compositor actuó regularmente al frente de la orquesta
de la Asociación del Profesorado, dando un vital impulso
a la vida musical argentina tanto por la renovadora confección
de los programas como por los artículos que escribió.
Posteriormente, con la Orquesta del Teatro Colón, realizó
una tarea magistral, dando a conocer en sus conciertos sinfónicos
la última producción europea, lo que provocó
una inestimable actualización de las ideas y las técnicas.
Dirigió obras argentinas, principalmente del Grupo Renovación.
Siccardi acompañó a Ansermet en una
gira por ciudades del interior del país en la que conoció
la ciudad de Dolores, en la Provincia cíe Buenos Aires.
En aquel tiempo había en Dolores: Escuela Normal Nacional,
Colegio Nacional, Escuela de Artes y Oficios y además un
Departamento judicial con juzgados en lo Penal, Laboral y Civil.
Siccardi decidió radicarse allí, aunque sin perder
el contacto semanal con la Capital. Esta ciudad culta y tranquila,
permitió que no le resultara indispensable vivir en Buenos
Aires en forma permanente para realizar su obra. En adelante fecharía
sus cartas y sus obras en Dolores para demostrar que en una ciudad
del interior del país se puede crear, posiblemente, mejor
que en la Capital. Es que para Siccardi la música fue siempre
un estado del espíritu y no una actividad redituable.
No es tarea grata, pero es indispensable hacer referencia, para
corregir errores, a un artículo publicado en La Prensa
de Buenos Aires el 14 de febrero de 1988 por el crítico
musical Alberto Devoto: al preguntarle a Hilda Dianda respecto
a Siccardi como compositor y maestro, ella le responde: "sólo
en lo concerniente a la posición mental fue su influencia.
En lo estético dejaba amplia libertad a cada uno de nosotros".
Devoto creyó que no era indispensable que Dianda supervisara
los datos biográficos de Siccardi, que suponía,
ampliamente difundidos, y así dice: " la fecha de
nacimiento es 1842 y la de su muerte 1944" (lo correcto es
1897 y 1963, respectivamente).
-
- Al hacer referencia a su integración al Grupo
Renovación dice: "no era asiduo concurrente al grupo,
lo que no se debía a desinterés de su parte. El
motivo era su radicación en Dolores". Aclaro este
error: Siccardi se incorpora al Grupo a partir del 15 de febrero
de 1937 en que empieza a desempeñarse como Secretario de
dicha institución en reemplazo de Juan Carlos Paz -quien
integrará una nueva sociedad denominada Agrupación
Nueva Música- y actúa desde ese momento en forma
regular. Pasa en Buenos Aires tres o cuatro días en la
semana para dar sus clases de composición, asistir a los
encuentros del Grupo Renovación y seguir el movimiento
artístico de la Capital. Como Secretario mantiene correspondencia
con músicos del país y del resto del mundo, especialmente
de Latinoamérica.
En otro párrafo dice Devoto: " la biblioteca de Siccardi
está ubicada en Mar del Plata". Esto es también
erróneo, aunque la confusión se basa en un hecho
cierto: el 19 de junio de 1979, en emotivo recuerdo de su maestro,
Washington Castro inauguró en esa ciudad la Biblioteca
"Honorio Siccardi" a partir de, las obras que el tenor
italiano Sante Rosolen donara antes de regresar a su país
y de muchas de las obras publicadas del compositor. El archivo
de las obras y la biblioteca musical de Honorio están,
en realidad, en la casa donde vivió, en Dolores, y que
en la actualidad habita con su familia el hijo menor del compositor,
Héctor José.
Luego de recorrer la obra musical de Siccardi pienso
que su inspiración está basada en motivos afectivos.
Se puede afirmar sin equivocarse que todo lo que familia, profesores,
colegas, amigos y alumnos le brindaron en afecto, fueron el impulso
indispensable para estimular su creación, no solo múltiple,
sino de un caudal que no parece ser posible para un creador que
solo vivió 63 años y multiplicó su capacidad
de trabajo como compositor, pedagogo y escritor.
Para juzgar técnica y estéticamente la
obra de Honorio Siccardi recurro a una opinión autorizada,
la de su alumna Hilda Dianda, la cual dice: "en la actualidad
la obra de Siccardi crece, lo contrario de lo que sucede en otros
casos. De todas maneras y no obstante los juicios que podamos emitir
respecto a la generosa, amplia, diversificada labor del creador,
maestro, musicólogo, en definitiva humanista, este juicio
lo dirá el tiempo".
Al finalizar este recordatorio de la vida y obra de
Honorio, quiero dejar constancia de temas por él tratados,
próximo ya a sus postrimerías, en las cuales se transmite
un gran valor humano.
"El canto al trabajo" para yunque y coro. "A la Virgen
de Dolores", letra de Monseñor Calcagno; 12 voces y
coro mixto.
El poema sinfónico "Oración por la
paz", letra de Belisario Roldán, 1 voz, 2 pianos y coro
femenino. Dedicado al gran mártir de la no violencia, Ghandi,
obra póstuma de Honorio Siccardi.
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