Nació
en Buenos Aires, Argentina, el 11 de abril de 1916. Murió en Ginebra,
Suíza, el 25 de junio de 1983.
Su primer trabajo importante fue el ballet
Penambí, que lo hizo conocido en toda Argentina.
De 1945 a 1948 abandona su país debido a su
pésima relación con Perón. Va para Estados Unidos, donde estudia
con Copland y Tanglewood.
Cerca de 1956 expande su estilo musical más
allá de los límites de la nacionalidad. Es la época de excelentes
trabajos.
En 1969 sale nuevamente de Argentina y va a
vivir en Ginebra, Suíza.
Su música es esencialmente tradicionalista.
Una ecléctica síntesis de técnicas de varias escuelas musicales
está evidente en su composición más famosa, la ópera Bomarzo.
Quedó famoso como compositor de fuerte sentimiento
nacionalista, a pesar de haber influencias de la música internacional
que se producía en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
Su obra puede ser dividida en 3 períodos: nacionalismo
objetivo, nacionalismo subjetivo y neo-expresionismo. Sus primeros trabajos
pertenecen al primer período. Él caracterizó ese período como
una etapa de "nacionalismo objetivo" en el cual las
características de la música folklórica se reproducían abiertamente.
Usa el folklore argentino y es influenciado por Stravinsky, Bartok
y Falla. Son de este período: Danzas Argentinas op. 2
para piano, Estancia (ballet), las Cinco Canciones
Populares Argentinas, Las horas de una estancia
y Pampeana nº 1. El estreno de la suite orquestal de
su ballet Estancia, consolidó su posición dentro de Argentina.
A partir de 1948 comienza a usar técnicas de
composición más avanzadas. Es el período de nacionalismo subjetivo,
sin posiciones revolucionarias. Abandona los elementos populares
tradicionales a pesar de continuar a usarlos simbólicamente. Jamás
abandona las tradiciones argentinas. Son de esta fase Pampeana
n. 3 para orquesta, y Sonata para piano n. 1. Durante
ese segundo período, que comienza con la Sonata para piano,
Ginastera adoptó la técnica dodecafónica. Su concepción a respecto
de la técnica siempre fue libre y totalmente personal y su música
tuvo siempre características inconfundiblemente nacionalistas.
El Cuarteto de cuerda nº 2 tiene la misma calidad rítmica
que aparecía en sus primeras obras y, a pesar del uso de técnicas
dodecafónicas, ese cuarteto es esencialmente tonal. En este período
las características étnicas, a pesar de presentes con una forma
sublimada, se aplican de una manera menos consciente.
El período neo-expresionista, comienza aproximadamente
en 1958. Está marcado por una busca continua de los procedimientos
técnicos más avanzados y una disminución
de la importancia que hasta poco otorgara a las características
nacionales explícitas. No hay más folklore pero
continúa habiendo elementos argentinos, como él
mismo dijo. Además de una aproximación cada vez
mayor a la forma dodecafónica, respondió a algunas
de las nuevas corrientes que surgieron después de la Segunda
Guerra Mundial integrando ciertos aspectos de la composición
aleatoria y microtonal dentro de su propia orientación
estilística general. Las obras más importantes de
este período fueron las óperas Don Rodrigo,
Bomarzo y Beatrix Cenci, que tuvieron gran éxito
y lo situaron como el compositor latinoamericano más importante
de su tiempo. De este último período tenemos aún
dos Conciertos para piano, un Concierto para violín,
el Popul Vuh para orquesta, el Concierto n. 2
para cello y orquesta y la Cantata para América Mágica.